Y también aquí, por algún lugar extraño o inesperado quizás. Ya han caído los ángeles del cielo y quedado en tierra. Ya se han marchado. Cantando, silbando.
Intentaron volver a subir hace dos días. Pero esta vez con escaleras, según parece existe un punto a partir del que la gravedad es extremadamente fuerte. Y se adhiere a tus pies.
Las montañas del prado son verdes. Y también los árboles. Camino solo, pero contento.
Y de entre los árboles surgen las escaleras al cielo infinitas. Con multitud de ángeles a ellas subidas. Trepando y volviendo a bajar. Cantando, silbando.
Es digno de ver.
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